NOTICIAS

Entrevista a Joan Subirats, experto en gobernanza y gestión pública


P: ¿Cuál es el primer reto que tendría que asumir una ciudad que quiere empezar a ser inteligente?
R: No soy muy partidario del concepto de ciudad inteligente. Más bien soy partidario de hablar de ciudadanos inteligentes, no tanto de la ciudad, porque la ciudad es algo como muy abstracto y al final la forma la gente.
Cuando hablamos de ciudad inteligente o ciudadanos inteligentes, lo que estamos intentando mostrar es ese concepto de inteligencia y el cambio digital en el que estamos inmersos. Por tanto, la respuesta es que una ciudad que quiera estar al día ha de entender que no estamos ante una crisis, como se nos ha dicho muchas veces, sino que estamos en un cambio de época. Muchos de los parámetros, de las políticas y de los conceptos que se utilizaban y que iban sirviendo en cualquier ciudad -sea Alcoy, Barcelona o París- han de cambiar.
Se ha de entender que, de la misma manera que la máquina de vapor y el fordismo cambiaron el mundo, el cambio digital también lo está modificando. Las ciudades tienen que ser capaces de adaptarse a ese cambio y adaptarlo de la manera socialmente mejor.


P: En este aspecto, ¿es más importante la educación y concienciación, o la tecnología?
R: Están al mismo nivel. Esa idea de que la tecnología es un simple instrumento en parte es verdad y en parte no. Estos instrumentos están alterando las formas de relacionarlos y, por lo tanto, la tecnología es algo que tenemos que politizar, no en el sentido de relacionarla con el PP, con el PSOE o con cualquier otro partido, sino discutir quién gana y quién pierde con el uso de la tecnología.
Debemos estudiar, también, cómo se modifican las relaciones establecidas entre nosotros y las empresas, entre nosotros y las entidades, entre nosotros y la familia. En definitiva, en cómo nos alteran unos instrumentos que tienen vida propia y que generan dinámicas propias.
Por tanto, la educación es muy importante pero también lo es el despliegue de actividades, la recogida de residuos, la forma de gobernar la movilidad, las políticas de empleo, etc. Todo está siendo alterado y va a ser mucho más alterado por el cambio digital.

P: Ya que este congreso está organizado en parte por el Campus de Alcoy de la UPV, ¿qué papel debe jugar las universidades en una ciudad inteligente?
R: Lo primero que tienen que plantearse las universidades es cómo les cambia la vida el cambio digital. Lo que no vale es imaginar que las universidades no van a ser alteradas por ese cambio. Yo he tenido en un solo curso de Coursera sobre políticas públicas más alumnos (25.000) que en toda mi vida de profesor universitario. Por tanto, si no se es consciente de que eso está cambiando las formas de aprender, pues nos equivocaremos.
La primera cosa que han de hacer las universidades es ser modestas y reconocer que no les funcionan los parámetros de siempre a la hora de intentar adaptarse a ese cambio. Luego, si pueden y son capaces de ello, deberán aportar un valor añadido al conocimiento. Una de las claves del cambio digital es que, cada vez más, entramos en una sociedad del conocimiento. Si no son capaces de producir conocimiento útil, lo producirán otros. Ese es el punto central.

P: A menudo, usted, utiliza la expresión de 'trabajo en red'. ¿Qué papel juega este 'trabajo en red' para conseguir que una ciudad sea inteligente?
R: Básicamente quiere decir que la lógica tradicional de funcionamiento de las administraciones públicas y de muchas organizaciones ha sido la jerarquía y la competencia: saber quién manda y cada uno tiene que desempeñar una labor concreta. Y eso está fijado en un organigrama, los de arriba, los de abajo, etc.
La idea de 'trabajo en red' parte de la hipótesis de que cualquier nodo de esta red necesita otros nodos para poder desplegar su labor y, por lo tanto, hay una interdependencia. Esa interdependencia no es coyuntural, sino que es sistémica. Al mismo tiempo esa interdependencia no puede ser gestionada con jerarquía, sino que ha de ser gestionada con confianza, con capacidad de implicar a la gente con proyectos compartidos y eso es un cambio importante en las dinámicas tradicionales de las organizaciones de siempre.

P: Siguiendo con la idea de 'trabajo en red', ¿qué nodos o que agentes deberían unirse?
R: Cualquier agente que esté implicado en el proyecto que se quiera desplegar. Si yo estoy en Alcoy y quiero modificar los sistemas de movilidad para hacerlos más sostenibles y menos dependiente del carbón, y reducir las cantidades de CO2, tendré que pensar que eso no es una labor que tengo que conseguir solamente con un decreto de la alcaldía. Tendré que implicar a otros actores, como las asociaciones de conductores -si es que existen-, los comercios de la ciudad, los vendedores de automóviles, los talleres, las asociaciones de ciclistas... Y juntos tenemos que empezar a pensar cómo queremos que sea la movilidad del futuro en Alcoy. Eso quiere decir trabajar en red. Es tan simple como esto.

P: En un artículo suyo publicado en El País podemos leer que "ahora incrementan su población las ciudades de tamaño grande y medio". En un futuro, para que una ciudad crezca, ¿crees que deberá ser condición indispensable que sea inteligente?
R: Lo conveniente sería pensar en la calidad de vida de los ciudadanos, más que en el factor crecimiento.
Esa calidad de vida debe de ir acompañada de una capacidad de plantearse y tratar de resolver los retos que cualquier aglomeración urbana plantea. Esa mayor urbanización del mundo que se está planteando y ocurriendo, precisa de ciudades más capaces de afrontar esos retos. Retos que tienen que ver con la sostenibilidad, con la energía, con el agua, con la movilidad y, también, con el uso de las redes.
Es imprescindible ser capaz de ir acompasando crecimiento y capacidad de respuesta a esos retos.

P: ¿Existirán ciudades inteligentes de pequeño tamaño?
R: Seguirán existiendo núcleos pequeños de población, pero la tendencia será la de buscar espacios de conurbación urbana que vinculen a núcleos urbanos entre sí. Estos deben tener una escala suficiente como para abordar problemas que son compartidos.
Lo que no nos servirá demasiado es la distribución territorial que tenemos en España con 8.500 municipios porque muchos de ellos no tienen la escala suficiente como para abordar esos problemas. Pero tampoco podemos esperar que esto se resuelva con un decreto o con una ley que suprima ayuntamientos pequeños, sino que tiene que ser mediante un proceso, precisamente, de trabajo en red.



CONGRESO
Alcoi: Small & Medium Smart Cities



14 y 15 de febrero de 2018

Colabora:
Renfe
BMWI
Acciona
Adsalsa
Vectalia
Silo
Irizar
Tecnalia
UP2city
UP2city
SER
Riu
Fenie
MINISTERIO DE FOMENTO
AVAESEN
SANT BOI DE LLOBREGAT
TORRENT
ANTEVERTI
Telefónica
Innpulso
Elecnor
Siemens
Patrocina:
Cátedra Alcoi Ciudad del Conocimiento
BikeFriendly
Doeet
Smartable
Cátedra Smart Cties Alcoy
Organiza:
Escuela Politècnica Superior d'Alcoi
Ayuntamiento Alcoi
Agora